14/12/10

Refranero (H)español VI.


No dejes para mañana
los te quiero que puedas decir hoy.




Victoria Mera.

13/12/10

Poema sin comienzo.


Para qué iba yo a necesitar un comienzo
cuando sé que el mejor final para mis versos
es que descansen sobre tu piel desnuda.




Victoria Mera.

12/12/10

Olvido es tu nombre (Generación espontánea).




Poema de servidora publicado en la revista literaria “Generación espontánea”.

http://www.atisba.com/generacionespontanea/

Se pueden conseguir ejemplares gratuitamente en Madrid en:

Arrebato libros / Ocho y Medio / Imagina Alcobendas / Consejo de la Juventud de Alcobendas / Centro Cultural Pablo Iglesias / Centro Civico Anabel Segura / Asociacion Waslala / Casa de las Asociaciones Alcobendas / El Hechizado/ Angelika / Taberna El Quijote / Teatro Sala Tis / Teatro Sala Triángulo / Bar El Calvario / Bar Cool Sanse / y muchos más…

1/12/10

Refranero (H)español IV.

No por mucha Mastercard
la felicidad llega más temprano.



Victoria Mera.

23/9/10

Divina blasfemia.

“And your body was the map I was lost in” GLS


Comienza tu boca en un desierto
de noche de estrellas fugaces
que escapan de tus labios cuando al fumar
expulsas el humo en círculos santos,
envolviéndome y concediéndome aureolas,
que me beatifican como devota de tus pecados.

Culmina tu boca en un milagro
de multiplicación de besos y palabras
que me conducen a mi propio Génesis,
versículo 4, Evangelio de tu lengua.
-Y yo he visto cómo se abren mis venas
al paso de tu piel sobre la mía-.

El Apocalipsis, amor, es confesarte
que no hay agua bendita que me sacie más
que la que brota de tu cuerpo.



Victoria Mera.

(Poema publicado en la revista literaria "Ágora, papales de arte gramático", boletín digital nº23 y edición impresa Primavera 2011).

30/7/10

Refranero (H)español III.


Nunca digas nunca,
no vaya a ser que se cumplan tus promesas
y te quedes atrapado eternamente
en un adverbio de tiempo.





Victoria Mera.

Refranero (H)español II.

Dios los cría
y ellos solitos se encargan de separarse.




Victoria Mera.

29/7/10

You're lost, little girl.






Estás perdido, corazón.

Creí que eras frío
como aquellas playas
del norte de Francia.

Creí que un corazón-coraza
bastaba para evitar las bombas
del desembarco de su boca.

Estás perdido, corazón.

No hay trinchera
que frene tus latidos
en esta guerra
de amar y sentirme desarmada.

Estamos perdidos, corazón.
¿Cómo vamos a salvarnos?


Victoria Mera.

20/6/10

Deshacer el amor perjudica seriamente la salud.

Me sabe bien que lo único
que recuerde de ti
sea la sombra de tu cuerpo desnudo
y aquel Ducados que dejaste en mis labios.

Me sabe tan bien como
olvidar mis ganas en tu cenicero
y caminar hasta mi casa fumando
después de dejar(te) el amor bien desecho.



Victoria Mera.

20/5/10

Es verdad que sangro lo que escribo,
no voy a negar a estas alturas,
que en mis mejores batallas,
los papeles sirven de escudo.


Victoria Mera.

Breve ensayo sobre la poesía moderna:

No todo está dicho,
aún quedan poemas por desinventar.



Victoria Mera.

5/5/10

Refranero (H)español I.




Vísteme despacio, amor,
que no tengo prisa
en salir de esta cama
ni de los recovecos de tu cuerpo.





Victoria Mera.

29/4/10

Haiku.


Sólo tres versos
no serán suficientes
para renacer.





Victoria Mera.

14/4/10

Voy a empadronarme en tu piel.
¿Crees que aceptarán mi firma con saliva?




Victoria Mera.

13/4/10

La vida...

La vida,
tal y como la conocía,
era un eterno domingo
contando las estrellas
de tu dormitorio.

La vida,
tal y como la conozco,
es un monótono calendario
que sólo sabe de lunes
sin ti.





Victoria Mera.

12/4/10

Tan primavera.


No hagas leña del árbol caído
ni caigas en la herida abierta.

No deshagas tus pasos perdidos,
ni te pierdas en esdrújulas fingidas.

No busques motivos inventados,
ni inventes recompensas falsas.

Quédate en mí,
volviendo así, tan primavera.





Victoria Mera.

7/4/10

He perdido un poema en tus pestañas


(Es posible que al cerrar esta noche los ojos
mis palabras se deslicen por tu cuello
y te muerdan los lóbulos despacito.

Pero es un secreto, amor,
no le digas a nadie
lo que escribí en esos versos.

Quiero que esas palabras
te visiten cada noche sólo a ti.)





Victoria Mera.

2/4/10

Llevo días habitando (me) en esta cama
sin saber qué hora es.
Tan sólo me doy cuenta
de que necesito un café
-y debe ser por la mañana-
De que necesito sus besos
-y seguro que es de noche-.




Victoria Mera.

1/4/10

Déjame intentarlo.

¿Cómo será eso de escribirte un verso en un beso?




Victoria Mera.

24/3/10

Puente.

Creo conveniente que me tiendas tu mano,
que insistas en enmudecer las voces
sobre las que solíamos caminar
como un par de funambulistas desorientados
sin arneses que sujetaran nuestras intenciones y lamentos.


Hoy vuelvo a subirme en el eco de aquel hilo
incapaz de aguantar el peso de nuestros corazones
y que sin embargo nos sirve de puente,
para decirte en un idioma inventado para ti

Que quiero que estés del otro lado,
que me esperes al cruzarlo.
Yo, que una vez fui mujer puente,
hoy tan sólo pretendo seguir su paso




Victoria Mera.

Encuentro fortuito.

Sucedió en un café perdido, de una calle sin nombre en cualquier ciudad de sueños y cielos grises.
Hopper no se hubiera atrevido a retratar a aquella chica triste de altos tacones y cortas esperanzas.
Bogart hubiera rechazado la oferta de interpretar a ese canalla que fumaba y bebía dejando su pasado oscuro en la barra de aquel bar.
En el tocadiscos, Bessie Smith arañaba el silencio cantando "I wanna be somebody's baby doll" convirtiéndose así en banda sonora de aquel encuentro fortuito.








Victoria Mera.

21/3/10

Día de...

Me parece maravillo que hoy, día Internacional de la poesía, no se me haya ocurrido escribir ni un verso. Algo así como: "Las palabras que no te dije me visten todas las mañanas y no encuentro ningún pijama que me desnude por las noches para curar tu ausencia".





Victoria Mera.

19/3/10

Una canción a la manera de Bob Dylan.

Voy a escribirte una canción a la manera de Bob Dylan, un huracán de harmónicas flotando en el viento.
Habrá de un elefante blanco de largas patas atravesando el Pont des Arts, como aquel que pintó Dalí. Y alguna chica triste que lee en cualquier café sin nombre, como aquellas que pintaba Hopper.
Flotarán feuilles mortes en el Sena y quizás tu boca me sepa a noche estrellada
Saludaré desde mi corazón coraza a los clochards y brindaremos al son de violines que recuerden a Paganini.
Habrá rayuelas en las aceras y en lugar de piedras lanzaremos suspiros para alcanzar el cielo.
Te contaré un cuento de "estrellas que no lucen sin que vea tus ojos" y de fanstamas que nos devuelvan por una noche a Edgar Allan Poe.
Como con Matilde, voy a abrazarte tan fuerte que no puedas respirar, pero yo no te dejaré huir al río porque como Borges, soy celosa de lo mío.
Por una noche yo seré Rick Blaine y al quitarme el sombrero no pienso pronunciar que "siempre nos quedaré París" porque los dos sabemos que es mentira.
Siempre nos quedará esta canción a la manera de Bob Dylan y el recuerdo de un futuro que quizás, quién sabe, must be blowing in the wind.





Victoria Mera.

17/3/10

Incredulidad.

Nunca creí en las ciencias exactas.
Prefiero imaginar tus átomos enredándose con mi núcleo en algún lugar de esta habitación, sin necesidad de oxígeno para susurrarte que no hay mejor fusión que la de dos cuerpos.

No creo en las matemáticas.
He aprendido que uno más uno no son necesariamente dos y que dos, a veces, se convierten en uno.

Tampoco me fío de la astronomía.
Sólo creo en la constelación de tus lunares y en tu estrella polar, que anda cerca de tu ojo izquierdo -tan cálida y distante.

La única religión que sigo es la de mis pasos. Los mismos que por algún motivo
me han llevado hoy hasta ti y hasta esta ciega incredulidad de medianoche.






Victoria Mera.

10/3/10

Desayuno sin diamantes.

Saber que mañana estaremos aquí,
con café con leche,
con desayuno sin diamantes,
con besos sabor a buenos días.

Y que te encontraré cuando caiga la noche,
con gin tonic,
con diamantes en las sábanas,
con besos sabor a buenas noches.

Cualquier otra certeza, amor,
me sobra hoy entre los dedos.




Victoria Mera.

4/3/10

Confesión de insomnio.

Confieso que en noches de luna llena,
siento una necesidad insana
de arañar momentos pasados
y peinarles los cabellos
con dedos de filigrana.




Victoria Mera.

3/3/10

Pacto.

Tengo el presentimiento de que este poema
no será más que una sucesión de palabras vacías
que ya debí pensar alguna vez
y que deseché al fuego
por miedo al compromiso con el papel.

Quizás por no tener que releer algún día mis palabras,
aquel poema nunca fue escrito
y sólo hoy, cuando ya nada puede herirme,
me atrevo a comprometerme.

Este es el pacto:
No volveré a temer a mis escritos,
mas sí al papel en blanco.




Victoria Mera.

26/2/10

Olvido es tu nombre.

Con qué facilidad dejas caer los recuerdos de tus bolsillos,
ignorando que camino tras tu sombra para recogerlos
y devolverles su justo espacio.

Mimo en mi memoria a nuestros recuerdos,
los calmo,
los acuno,
los dejo dormidos y arropados.
Hasta que en días como hoy despiertan para susurrarme,
-muy despacito-
que no tienen intención de abandonarme.

Olvido es tu nombre y sin embargo,
en cada letra que escribes al firmar,
escondes el miedo
de aquel que no sabe caminar
sin mirar al pasado con nostalgia.





Victoria Mera.


(Poema publicado en la revista literaria "Generación espontánea", nº8, 2010)

7/2/10

Esa puta manía tuya de ir contracorriente, mon enfant,
nos va a llevar al mismo infierno.




Victoria Mera.

6/2/10

Contra(ti)empo.

He descubierto que la aleatoriedad siempre me lleva a tus pestañas,
que por más que viaje hacia tus labios en un poema de Montero
la realidad de este febrero no es tangible sin ti,
y que además, los taxistas de esta ciudad, ya no responden a mis silbidos.
-Supongo que para evitar ese trayecto fantasma
que trazo en mis pensamientos directo a tus sábanas-.




Victoria Mera.


(Poema publicado en la revista literaria "Ágora, papeles de arte gramático", boletín digital nº23 y edición impresa Primavera 2011).

Declaración de principios.

Creo que voy a empadronarme en tu piel.




Victoria Mera.

Juego imposible.

- Veo, veo.
- ¿Qué ves? - Pregunté entusiasmada.
- Una puerta.


Y sin más explicaciones te largaste por ella.

Podría haber sido así.
Salvo que esto no es un juego
y que tu portazo aún retumba en mis latidos.




Victoria Mera.

Ventana indiscreta.

No olvides nunca que yo siempre seré tu Grace Kelly y tú mi James Stewart y que estemos donde estemos siempre habrá una ventana indiscreta desde la que buscarnos.








Victoria Mera.

Shakespeare.

Voy a explicarte algo:
Shakespeare ya escribió todo lo posible
sobre amores trágicos.
Así que no me vengas con milongas
e invéntate otro infierno para nosotros.




Victoria Mera.

Pecados capitales, II.




Liga que aprieta el fino muslo de Lujuria,
liga que se pierde bajo las sábanas de un amante esquivo.

Lujuria
quiere ser madre,
pero no encuentra a nadie que le satisfaga
en los asuntos del amor.




Victoria Mera.

Corazón-Coltrane.


Tengo 24 años,
206 seis huesos,
5 sentidos
y un único corazón que late
a ritmo de jazz.

Me faltan corazones para querer
tus años,
tus huesos,
tus sentidos
y tu único corazón
que late a ritmo de vals.

Me sobran, no obstante,
las ganas de quererte.

¿Te conformarás con esto;
con que te quiera con mis 24 años,
mis 206 huesos,
mis cincos sentidos
-sobre todo el tacto-
y mi corazón-Coltrane?




Victoria Mera.

Del ejercicio de ser poeta en camas ajenas.


Fui poeta en cama de todos los hombres
que no se atrevieron a amarme.
La facilidad con la que iba dejando mis palabras
en su piel era asustante,
lo reconozco.

El caso es que mientras hacíamos el amor,
más de una vez se me escapó un poema de Cernuda
y mis amantes, boquiabiertos,
sólo atinaban a decir:
“no pares”.

Hubo alguno que supo entenderme.
Y entonces, hacer el amor,
era una orgía de palabras,
un vaivén de poemas
que se perdían en el dormitorio.

Como se perdieron tus instintos más primarios
dentro de mí aquella noche
donde habitábamos el olvido.




Victoria Mera.

Masoquismo léxico.

Las palabras no debería tener significados, simplemente existir.
Estoy segura de que así dolerían menos.

Sentido. Significado.

El ser humano es un animal racional.

Sentido. Significado.

El ser humano es un animal masoquista por naturaleza.




Victoria Mera.

Puntos suspensivos.

Apaga esa luz. Creo que el café aún está caliente. Ven, siéntate aquí conmigo. Déjame que apoye mi cabeza en tu hombro. Estoy tan cansada. Te prometo que si cierro los ojos sólo veo palabras. Mira, acércate. Si hago así, mis manos parecen las portadas de un libro y si te fijas bien, en la palma de mis manos está escrita nuestra historia. Dices que esta luz apenas te deja ver, pero que crees que hay un punto final. Te digo que es un lunar. Te ríes tan fuerte que la vela se apaga y nos quedamos con las ganas de saber qué dicen mis manos de lo nuestro. Me asalta entonces el recuerdo de tu boca en su boca y no puedo evitar dar un brinco, suspirar y dejarme caer en el suelo apoyando mi cabeza en tus piernas. Hablas del trabajo, del aburrimiento y del frío. Se te escapa su nombre. Tras un largo silencio me dices que eres muy feliz conmigo. Y yo solo pienso en las veces que ella escuchará las mismas palabras. ¿Me crees? Claro. Cómo no iba a creer yo tus mentiras, pienso. Miénteme con tal de que yo lo sepa. Vuelves a hablar del frío, de esto y de aquello. Hace rato que dejé de escucharte. Perdona. Cojo un bolígrafo y dibujo dos puntos junto a mi lunar. Siempre he preferido los puntos suspensivos, nunca el punto final.





Victoria Mera.

...

Ayer
estuve
esperándote
toda
una
vida.




Victoria Mera.

12/1/10



Domingo 10 de Enero de 2010. No olvidar.

Tus fantasmas del pasado.

Lo que me asusta de ti,
nada tiene que ver contigo.

Temo a un reloj parado que
un día marcó tus horas.

Temo a unos labios
que pronunciaron tu nombre
sin saber de mí
ni de nuestros besos.

Temo a lo que fuiste,
y que sin embargo ya no es nada entre nosotros.

O sí, amor.
Quizás aún seas
y no me quede otro remedio que tener miedo
de tu propio fantasma
y de los fantasmas
de tus días pasados
que no dejan de molestarme
en
esta
mañana
gris
en la que te veo marchar en un taxi.



Victoria Mera.