30/8/11

De todos los mares de ginebra.


De todos los mares de ginebra
yo elegí el de la espuma brava,
el mar donde las caracolas gritan tu nombre
y caballos marinos organizan
clandestinas carreras en tu espalda.

Y en noches de marejada, cuando la luna llena
viste de nostalgia las horas perdidas
te envío constelaciones de versos
“sigo anclada al fondo de tus ojos”
y ejércitos de titilantes estrellas
traen tu respuesta a mi puerto
“mi faro aún son tus besos”.

De todos los mares de ginebra, tú,
el único mar donde el naufragio
es un bote salvavidas que conduce de nuevo al milagro.

Victoria Mera.

23/8/11

And suddenly the rain.




Y de repente la lluvia,
mayo escapándose.
Ventiladores y paraguas girando al ritmo
de una batuta enferma.
De repente yo,
con ganas de salir a empaparme
y volver a secarme bajo el ventilador.
De repente la geosmina,
los dioses griegos entrando por mi ventana.
EL Olimpo concentrado en estas cuadro paredes.
Y yo Afrodita, más mujer que nunca,
danzando al son de un ritmo macabro
que me ofrece este casi,
de repente,
verano.


Victoria Mera.

10/8/11

La costumbre de anidar en poetas.

Yo quisiera invitar a un coñac a Ángel González
y sacar a pasear con él sus versos más allá de mis caderas.

Orquestar canciones de aniversario junto a Gil de Biedma
en todos las personas y tiempos del verbo.

Llorar insomnios de alegría con Girondo
lamentando el aterrizaje de los corazones que no vuelan
y sólo saben hacernos perder el tiempo.

Quiero reunir todas las flores del mundo,
un poco porque aquí, un poco por botánica
y ofrecerle un ramo a Julio que le sirva de escalera
hasta el cielo de esa rayuela que con palabras dibuja.

Quisiera robarle a Neruda la gorra en un despiste
y besarle la frente con suma dulzura,
mientras a lo lejos, tiritan astros que confirman
que el amor en la poesía tan sólo existe
porque él escribió su significado sobre la piel de Matilde.

Prestarle mis alas a Pizarnik, bichito,
para que la soledad en las estrellas ya nunca le duela.

Me gustaría contarle a Luis García Montero
que siempre viajo en primera clase a borde de sus versos.

Fumarme cinco paquetes de tabaco junto a Roger Wolfe
en la barra de un bar vacío y mugriento
mientras decidimos si la vida es realmente una mierda
o merece la pena extirparle la felicidad al tedio.

Yo si que quiero besarte la noble calavera,
querido Miguel Hernández,
y resucitarte a golpe de honor y de justicia
para que sobre la maldita historia reescribas
los sonetos que nunca debieron llevarse contigo.


Victoria Mera.

1/8/11

¡Qué son las matemáticas! ¿Y tú me lo preguntas? Matemáticas, bonito, eres tú.

Importan las sucesiones de aritméticas palabras
las ecuaciones de versos sagrados
los vértices enredados que recrean
los ángulos de tus clavículas
donde abandono besos transnochados.

Interesan las tangentes de tu cuerpo
las parábolas que dibujas en mi espalda
todas las incógnitas que despejo
cuando me pierdo más allá de las letras
simplemente por escribirte un verso.

Ven, desvélame el enigma del tic-tac
plantéame desnudos integrales
enúnciame problemas con tus labios
pídeme que calcule tus lunares
y que en este mundo nunca dejemos de sumarnos.


Victoria Mera.