8/11/11

Romeo y Julieta 2.0

Titular de hoy en Il Corriere:
"Romeo huye del altar el día de su boda."
Dicen que escapó en un ferrari
que conducía una rubia 90-60-90.

Claro que esto pasa hasta en las mejores familias,
no íbais a ser menos los Capuleto.

¿La moraleja, Julieta?
No hay antídoto que valga para el abandono
y a veces es incluso preferible el veneno
pero no te preocupes, las dagas de los cobardes
no atraviesan pechos vírgenes, saldrás de ésta Julieta.


Victoria Mera.

7/11/11

Me debes un verso... no te lo perdono.

Comenzamos por besarnos en París.
Llegaba el frío a nuestros labios
y ninguno de los dos sabía muy bien
a dónde huir o dónde echar raíces
de esas tan código postal
tan nuestros nombres en los buzones.

Nos besamos bajo la noche de Berlín
como un par de adolescentes
borrachos de furia y música.

Después se siguieron los besos
bajo los soportales de Roma,
en los portales oscuros del alba,
en el ágora de la antigua Grecia,
en los laberintos del alma.

Una tarde de septiembre, ¿te acuerdas?
en un hotel cerca de la Alhambra
decidiste que esta boca iba a ser tuya
y rebautizaste con saliva mi espalda.

Te he besado con escarcha en África
me has arropado en la Antártida,
volvimos para volvernos en el Tormes
nos perdimos como los argonatuas
y aparecimos besándonos en aguas mediterráneas
que pronto me llevarían a tu propio atlas.

Supe que estaba totalmente perdida
cuando mezclaste versos de Ruibal
con dulces besos de buenos días
y confirmé mi rendición
entre canciones de Pedro Guerra
y besos sabor a vino en siestas impías.

Bésame, como dice la canción,
bésame mucho.
Quizás no vayamos a morir mañana
pero por si acaso,
dispárame tus besos
no te guardes ni uno solo en la recámara.



Victoria Mera.

3/11/11

Dos de noviembre: día de las revoluciones pacíficas.

A A.M.F




La primera vez que Julio César me habló
me sentí tentada al exilio entre paredes blancas.

Ahora estoy más acostumbrada
a que la historia pregunté por ti
y escriba sus pasos sin tu presencia.

La bella Nefertiti viste de luto
desde que no habitas esta casa.

Se libran cruzadas en tu nombre
y tu sillón ha sido declarado
santo lugar de peregrinaje.

Napoleón, exhausto, retira sus tropas
por faltas de algún indicio
que confirme tu regreso.

Mientras tanto, el habitante número siete mil millones
nace en este planeta tierra
y yo no puedo sentirme más despoblada.

Se han quedado huérfanos todos tus libros
se ha quedado muda la historia
me he quedado desierta yo.

Ni siquiera Gandhi puede evitar
que te eche tanto de menos
en esta revolución pacífica
de ordenar tus recuerdos en estantes.


Victoria Mera.