20/6/13

Reseña de Rutas de vuelo en la revista Fábula.

La poeta Rocío Arana me ha dedicado la siguiente reseña en la revista literaria Fábula.
Estoy feliz, agradecida y haciéndome grande y voladora.



EL VALOR DE LA PALABRA

La vida como viaje y la literatura como refugio, puerto seguro que nos salva, son dos metáforas clásicas que constantemente vuelven a brillar en poemas y poetas nuevos.
En este libro, Victoria Mera traza un viaje simbólico lleno de referencias al vuelo, desde su mismo título y los primeros poemas que hablan de pájaros (referencias a Hitchcok incluidas), hasta la estructura del poemario, que se divide en dos coordenadas, Norte y Sur, con todo el jeroglífico pop que conlleva esta separación. Coordenadas que me evocan el poema de Javier de Navascués, “El sur es el norte”, un monólogo de la genial novelista Carmen Martín Gaite que deshilvana la misma cuestión, y hasta el refrescante anuncio de Cruzcampo que rezaba: “Todos necesitamos un poco de sur para poder ver el norte”. Es poco probable que Victoria Mera pensara en alguna de estas tres claves al hablar de norte y sur en su poemario, pero la poesía, una vez publicada, ya no nos pertenece, y ejerce su poder evocador en el público que la lee.
El libro está repleto de intertextualidades, donde lo clásico (Hamlet, Cortázar), se mezcla con lo pop en las constantes referencias a zippos, al movimiento Beat o a la música en la radio. Todo para desenmarañar un juego metaliterario que esconde una ternura muy fresca, a veces desencantada, a veces desesperada, pero siempre templada por el buen humor.
La honda reflexión sobre las palabras que surca todo el poemario se presiente ya en el poema “Escribo para”, que nos habla de un oficio situado en un espacio y en un tiempo concretos. En “Pensamiento fugaz de domingo”, la exigencia a la hora de escribir se disfraza con el sarcasmo amable: la poeta quiere llegar a ser Lorca, pero se conforma con convertirse en el orgullo de mis padres. En “You’re lost Little girl”, encontramos juegos de palabras (corazón/coraza, amar/desarmada) que visten de ironía un desamor. La fuerza de las palabras y nuestro compromiso moral frente a ellas late en “De oficio, traditore” y “Bukowski tenía razón”.
Sí, pero a nosotros, ¿quién nos salva?
El otro gran eje del libros es el amor, que a veces se tiñe de maravilla (pero yo me quedo con el tacto de tu piel/ con los poros caleidoscópicos…), pero que suele estar marcado por la ausencia. Hay poetas que utilizan las palabras para maquillar la soledad, y  sin embargo Victoria Mera parece desnudar las palabras para reflexionar sobre esa misma soledad. El poemario posee diversas facetas, y encontramos síntomas alarmantes de prosaísmo (muy aislados, eso sí, en poemas como “Te recuerdo”), maravillosos juegos metafóricos como “Préparez vos mouchoirs”, y por último, versos claramente románticos, en los que el mundo giran en torno al ser amado:
Se libran cruzadas en tu nombre (…)
Napoleón, exhausto, retira sus tropas
Por falta de algún indicio que confirme tu regreso.

En definitiva, Rutas de vuelo es un poemario caleidoscópico, rico en metáforas y con una evidente preocupación por buscar la palabra precisa. 
Rocio Arana.

 

16/6/13





Según el irreal decreto con fecha doce de julio de mil novecientos ochenta y cinco estoy al desorden del día. Por eso a veces, sólo a veces, me da por volar como si viviera dentro de un cuadro de Marc Chagall. Hacer la compra, saludar a los vecinos o preparar café a las ocho de la mañana es, créanme, un poquito más divertido si se hace desde las alturas. Además, tengo todos los zapatos relucientes, no gasto suela y la probabilidad de hacerse un esguince de tobillo entre nubes es del 0,01 % periódico puro. Pero otros días, como manda el decreto, ando con mucho cuidado de no pisar las baldosas blancas porque, como todo el mundo sabe, sólo está permitido caminar por encima de las rojas. Si no, corres el riesgo de caer en el mismísimo infierno y eso, en pleno agosto, no apetece mucho. Por eso voy con mucho cuidado, bien pegada a la tierra, tan pegada que temo un día echar raíces y convertirme en la primera mujer árbol de esta ciudad. Lo peor de estar al desorden del día es que los días en que toca volar a mí me brotan raíces y los días en que tocar mantenerse en tierra firme a mí me crecen mariposas en la punta de los dedos. Pero  no puedo evitarlo, este irreal decreto regula mi vida desde el día en que nací y debo confesar que en el fondo me hace feliz ser mujer-árbol-mariposa al mismo tiempo.



Ilustración de María Ramos.


8/6/13

Mientras llegas...

Saber que más allá nada,
que el todo se concentra
en mi sacro vientre inexplorado
en estos labios que desconocen tu nombre.
Hablar del futuro
como quien abre las puertas del presente
y sentir fluir mi sangre
por otras venas; tus venas,
el calco de un lunar en tu tobillo.
Gritar: ¡Vida!
y que tiemblen mis labios.
Disfrutar la espera meciendo tempestades
que a ti solo te acaricie el aire,
que a ti sólo te arrullen libertades.

V.M