5/11/14

Teorías no muy científicas.

Sentados al borde de un abismo, con los pies colgando hacia el infinito. Y unas cuantas plumas hechas de nada, hechas de nosotros, acariciándonos las plantas de los pies, haciendo que nos retorzamos de risa, siempre con un poco de miedo de dar ese salto al vacío, al mismo centro del abismo. En ese filo, en ese lugar intermedio entre la risa y el recelo están todas las cosas buenas de este universo. Claro que Stephen Hawking podría desmontar mi teoría en un solo segundo. Pero él no va a leerme y yo tampoco tengo intención de aclarar mi hipótesis. Será mejor así. Mucho mejor si nos quedamos aquí, tratando de mantener el equilibrio. Muriéndonos de risa. Riéndonos de la más absoluta nada.


6/9/14

Volar contigo había sido siempre un ejercicio de alto riesgo. El día que se nos quedó enganchado el paracaídas en la lámpara de tu dormitorio casi morimos de risa. El riesgo no se traducía en miedo a que nos pasara algo y que sin querer chocásemos contra la alfombra en un aterrizaje forzoso. Dolor, risas, ¿estás bien? Uy, casi lo logramos. El riesgo era que en uno de nuestros saltos, se desprendiesen los nudos que nos ataran y quedásemos volando solos, sin frenos ni prismáticos, en los cielos de tu habitación. Te escribiría, amor, ya lo creo que lo haría. Te mandaría cartas escritas en aviones de papel que volarían hasta ti. Te buscaría, de estantería en estantería, debajo de tu cama, en algún cajón. Cuando por fin te encontrase, te besaría los párpados y te ataría tan fuerte a mi cintura que estoy segura de que la próxima vez que volviésemos a volar no habría accidentes en los que perderte. Pero quién sabe, siempre nos gustaron los deportes de riesgo y el caso es que perdernos y encontrarnos en la misma habitación es una reconciliación tan nuestra que esta noche estoy dispuesta a saltar de nuevo. ¿Me das tu mano?


1/8/14

Hay días en que estaría las 24 horas leyendo sin importarme ni mucho ni poco el mundo.

28/7/14



¿Y ahora qué? Ahora coge aire. Coge todo el aire de esta ciudad porque te aseguro que lo vas a necesitar. El miedo viaja siempre en primera clase, no lo olvides. Lo jodido del asunto es cuando el miedo es tu compañero de asiento y tú ni siquiera has comprado ese billete. ¿Quién te ha mandado embarcarte en este viaje? ¿Dónde está la salida de emergencia? Alguien ha robado el martillo que rompe los cristales y tú solo piensas en si saltar directamente por la ventana es la mejor solución. Pero no, acomódate porque el trayecto es largo. Tu solo quieres ser feliz, ¿verdad? Pagar un alquiler. Comprar un juego de tazas para el desayuno. Despertarte todas las mañanas junto a la persona que quieres. Tender una lavadora y secar tus penas al aire. Salir todas las mañanas a trabajar. Volver a casa, encender la televisión y mirar el maldito gotelé de la pared hasta que una voz te susurre que la cena está lista. Abrir una botella de champagne aunque sea martes y hacer el amor aunque sea miércoles. Voilà. Parece fácil, ¿no? Sigue cogiendo aire porque el viaje tiene curvas y ojalá todas tuvieran nombre de mujer y no condujeran a un abismo. Puede que te bajes antes de tiempo o puede que aguantes estoicamente. De ti depende. Ponte cómodo, respira. Quizás en una de éstas encuentres el camino directo a la felicidad. Sin rodeos, señales, ni peajes. O quizás nunca lo hagas. ¿Qué esperabas? ¿Quieres garantías? La única garantía es que no existen garantías. Ahoga saberlo, ¿eh? No pasa nado, tranquilo, abróchate el cinturón. Este viaje va a ser muy largo. 

18/7/14

Hola, hola.
Después de estos días locos, de esta "caló", de mis recientes 29 años y promesas por cumplir...vengo con novedades.

1) Aquí en la revista mexicana Ombligo.

2) Aquí la última reseña que he escrito: Breve enciclopedia de la infancia , de Emilio Gavilanes.

3) Una ilustración bonita porque sí que muestra lo que voy a hacer ahora mismo.



¡Feliz verano!

6/7/14



Voy a mudarme a Júpiter o a aquel pequeño planeta que ya ni siquiera se estudia en las escuelas. Voy a ponerme un anillo de Saturno en el dedo anular y andaré luciéndolo radiante por toda la vía láctea. Que no, Marilyn, que los diamantes no
 son el mejor amigo de la mujer: lo que se lleva ahora es de otro planeta.

Pasaré las vacaciones de verano en Neptuno, en un chalet con vistas a Mercurio. Evitaré la arena pegada en los pies a toda costa. Los cubitos, las palas y el viento de levante. Cuando comience a morir la tarde, cogeré una estrella del cielo, la lanzaré a la tierra y sonreiré cuando algún niño la encuentre transformada en la orilla. ¿O qué os pensabais?

En invierno iré flotando hasta Venus. Allí no voy a necesitar estufa. Organizaré expediciones a Urano, tomaré el sol en Marte.

De vez en cuando una llamada a la tierra: “Hola, ¿qué tal? I’m floating in a most a peculiar way”, como diría David Bowie. Y colgar rápido porque las llamadas interplanetarias salen realmente caras.

Quizás me compre una nave de segunda mano con combustión de polvo de estrellas para visitar Tritón o Andrómeda. Si tengo frío por las noches me acurrucaré en un cráter de la luna. Dibujaré alguna constelación que me recuerde a la posición de tus lunares y si me da por echar de menos, suspiraré para que las estrellas se vuelvan fugaces.

No creo que allí arriba necesite un pasaporte. Si vienen a abducirme para llevarme de nuevo a la tierra formaré un ejército de alienígenas. Que no, que voy a quedarme un rato flotando por el universo. Lo mismo vuelvo encima de un cometa.

4/7/14

Norbania 5.

Ya podéis adquirir Norbania 5, número de la revista en la que tengo el gusto de participar junto a maravillosas escritoras, fotógrafas e ilustradoras extremeñas.
En Cáceres: Librería Álvaro, Cervantes, Boxoyo, El Buscón, Libros y Café, Marisol. 
También en Internet: http://www.norbanova.es/



20/6/14



Bailar bajo la lluvia. O volar sobre ella. Tengo la impresión de que el  agua siempre está presente cuando las mejores cosas ocurren. Llovemos al nacer. Lloramos lluvia salada. Se llora de tristeza, pero también se llueve de alegría. Y es siempre más grata el agua que contiene en su fórmula algunas moléculas de felicidad.  Nadamos en ella, nos sumergimos en la lluvia y en el agua; en la tormenta y el océano. Cuando nado en el mar me gusta imaginar que en cualquier momento puedo desaparecer, que ese ochenta por ciento de mi cuerpo acuoso va a unirse con el salitre, que acabaré por volver a la orilla en forma de ola mansa. ¿Has soñado alguna vez con ser océano? Venero las tormentas como cualquier otra religión. El presagio, la certeza y siempre, más tarde, la confirmación. Me fascina un cielo eléctrico, aquella nube que llueve y riega los campos impregnándolos de ese inconfundible olor a tierra mojada que es -primer recuerdo y vida. Me gustan los puentes que sirven de vínculo, también aquellos que simplemente sirven para llegar al otro lado. Pero, ¿qué habrá al otro lado? Los puentes a veces tienen forma de interrogación. La calma, el hipnótico movimiento de las ondas del agua arrastradas por el viento. Un beso de película bajo la lluvia. O una película sobre besos de agua. Dejarse llevar por las mareas, recomenzar, nacer de nuevo. En definitiva: beberse la vida. 

6/6/14

Quería ser un personaje literario. Uno de esos que están tan bien descritos que es como si lo conocieses desde siempre. No un personaje secundario. ¿Quién iba a querer ser un segundón en esta vida? Quería ser protagonista. Experimentar el llanto, la rabia, la felicidad, la nada. Quería viajar a Estambul para ver el atardecer. Quería dirigir un ejército de soledades. Quería caminar sobre un fino alambre sabiendo que si caía sólo tenía que seguir leyendo para sentirse vivo. Quería conocer su comienzo y su final. Releerse una y otra vez, hacerse anotaciones a pie de página, garabatear los márgenes de su vida. Necesitaba sentirse escrito. Eludir las sorpresas y el tedio de la incertidumbre de vivir. Sería mejor no jugar tanto a la ruleta rusa. Es más fácil apretar el gatillo de la duda cuando ya se conoce el final. Quería ser un personaje literario para tener la vida bajo control, evitar el miedo, el ayer, el quizá jamás mañana.


23/5/14

Tengo 206 huesos
28 años
5 sentidos
y un corazón que late a ritmo de Jazz.

Tengo en mí, como Pessoa,
todos los sueños del mundo.
Tengo deudas con el cielo
y sólidas raíces
por si algún día se me ocurre
echar de menos.

Tengo más de mil motivos
para no distraerme en la nostalgia
cuando este corazón-Coltrane
entona inefables melodías.



V.M

23/4/14

Y en este día... ¡tengo que hacerle un homenaje a mi librito! 
Aquí algunos fragmentos de reseñas que han hecho sobre él. 


"Las dos coordenadas que dividen el libro de Victoria Mera, conducen a ella, y a él, en versos muy personales, en tránsito, viajando, con el aire, en el aire, como esos trazos de la escritura japonesa, breves, emocionantes en sí mismos, en el momento de plasmarlos sobre el pergamino, en el momento de ver cómo nacen." Francisco Javier Illán Vivas.

"El libro está repleto de intertextualidades, donde lo clásico (Hamlet, Cortázar), se mezcla con lo pop en las constantes referencias a zippos, al movimiento Beat o a la música en la radio. Todo para desenmarañar un juego metaliterario que esconde una ternura muy fresca, a veces desencantada, a veces desesperada, pero siempre templada por el buen humor." Rocío Arana.



Mi auto-regalo para el día del libro :)

28/3/14

Mi reseña para Grandes Libros de Stoner (John Williams).


15/3/14

BONJOUR, TRISTESSE.

Buenos días, tristeza.
Esta pena
se asemeja a otra pena conocida.
La ciudad sigue su alboroto cotidiano
y esa luz que sólo tienen los domingos
viene a hablarme de viejas tristezas.
No sé si tender la pena al sol,
si transformarla en desayuno de café y besos
o simplemente regocijarme en ella.
Buenos días, tristeza.
Será mejor que salgamos a comprar el pan
dejar que el viento nos dé en la cara
y nos recuerde, tristeza,
que el precio de estar vivos
es que aparezcas cuando menos se te espera.



5/3/14

Tengo una buena noticia, que será revelada en su debido momento. Estoy contenta.
También saturada, por lo que las letras se me van escapando por las rendijas y las ventanas abiertas. Pero sé cómo llamarlas. No hay que preocuparse. Hola Marzo, buenas noches.

11/2/14

Tengo anidado un pájaro en el corazón. Un pájaro que con suma delicadeza recoge hojas muertas y pequeñas ramas para colocarlas en el ventrículo izquierdo, donde duermen sus sueños. Este pájaro; alondra, mirlo, gorrión, qué más da, orquesta conciertos dentro de mi pecho y en cada exhalación una semicorchea se me escapa por la boca. A veces, cuando está contento, las partituras llenan el cielo y es fantástico ver a las nubes acomodarse entre la clave de sol y la luna, entre las estrellas y un tímido si bemol.  Pero si el pájaro está triste a mí me cuesta respirar, se me encoge el corazón y su casa se queda pequeña  para tanta batuta. Por eso tratamos siempre estar de acuerdo y cuando el día es gris yo silbo para mis adentros una melodía que el pájaro que tengo anidado en el corazón repite alegremente. Y los pulmones y el corazón se me hinchan tanto que un día de estos van a salírseme del pecho de pura felicidad. Aunque el día sea gris, aunque la única música que suene ahí fuera sea la de la lluvia golpeando en los paraguas, siempre habrá una melodía que nos devuelva  la calma.  


6/2/14

Tener el pecho a jirones
para esta operación a corazón abierto
que es la de sacar un poema
del mismo centro de las entrañas.



24/1/14

8/1/14

¿Os acordáis de las resoluciones de septiembre? Pues habrán de pasarse a Enero, qué remedio. El trabajo me tiene consumido el tiempo y yo solo quiero dejar que las manos vayan solas... pero están muy atadas.
Queridos amigos: ¡¡Feliz año!! ¡¡Feliz vida!!