20/6/14



Bailar bajo la lluvia. O volar sobre ella. Tengo la impresión de que el  agua siempre está presente cuando las mejores cosas ocurren. Llovemos al nacer. Lloramos lluvia salada. Se llora de tristeza, pero también se llueve de alegría. Y es siempre más grata el agua que contiene en su fórmula algunas moléculas de felicidad.  Nadamos en ella, nos sumergimos en la lluvia y en el agua; en la tormenta y el océano. Cuando nado en el mar me gusta imaginar que en cualquier momento puedo desaparecer, que ese ochenta por ciento de mi cuerpo acuoso va a unirse con el salitre, que acabaré por volver a la orilla en forma de ola mansa. ¿Has soñado alguna vez con ser océano? Venero las tormentas como cualquier otra religión. El presagio, la certeza y siempre, más tarde, la confirmación. Me fascina un cielo eléctrico, aquella nube que llueve y riega los campos impregnándolos de ese inconfundible olor a tierra mojada que es -primer recuerdo y vida. Me gustan los puentes que sirven de vínculo, también aquellos que simplemente sirven para llegar al otro lado. Pero, ¿qué habrá al otro lado? Los puentes a veces tienen forma de interrogación. La calma, el hipnótico movimiento de las ondas del agua arrastradas por el viento. Un beso de película bajo la lluvia. O una película sobre besos de agua. Dejarse llevar por las mareas, recomenzar, nacer de nuevo. En definitiva: beberse la vida. 

1 comentario:

Martín dijo...

A mi me relaja, por ejemplo, en las playas de Huelva, mirar mar adentro, de espaldas a la playa, pensar que estoy en mitad del océano, ver emerger los dedos astillados de los pies sobre el horizonte, verme flotando boca arriba como una madera a la que no le importa viajar a la deriva. Esa imagen me calma (no en verano, que hay mucha gente), aunque supongo que será porque a 20 metros tengo la orilla, espero no ser naufrago o ahogado de vocación. Qué habrá al otro lado del puente te preguntas, dicen que América, pero habría que comprobar si la Tierra es redonda o cuadrada como un dado lleno de cortantes aristas y dulces desdichas.
Es muy agradable leerte, voy a seguir remontándome en las entradas de tu blog.