28/7/14



¿Y ahora qué? Ahora coge aire. Coge todo el aire de esta ciudad porque te aseguro que lo vas a necesitar. El miedo viaja siempre en primera clase, no lo olvides. Lo jodido del asunto es cuando el miedo es tu compañero de asiento y tú ni siquiera has comprado ese billete. ¿Quién te ha mandado embarcarte en este viaje? ¿Dónde está la salida de emergencia? Alguien ha robado el martillo que rompe los cristales y tú solo piensas en si saltar directamente por la ventana es la mejor solución. Pero no, acomódate porque el trayecto es largo. Tu solo quieres ser feliz, ¿verdad? Pagar un alquiler. Comprar un juego de tazas para el desayuno. Despertarte todas las mañanas junto a la persona que quieres. Tender una lavadora y secar tus penas al aire. Salir todas las mañanas a trabajar. Volver a casa, encender la televisión y mirar el maldito gotelé de la pared hasta que una voz te susurre que la cena está lista. Abrir una botella de champagne aunque sea martes y hacer el amor aunque sea miércoles. Voilà. Parece fácil, ¿no? Sigue cogiendo aire porque el viaje tiene curvas y ojalá todas tuvieran nombre de mujer y no condujeran a un abismo. Puede que te bajes antes de tiempo o puede que aguantes estoicamente. De ti depende. Ponte cómodo, respira. Quizás en una de éstas encuentres el camino directo a la felicidad. Sin rodeos, señales, ni peajes. O quizás nunca lo hagas. ¿Qué esperabas? ¿Quieres garantías? La única garantía es que no existen garantías. Ahoga saberlo, ¿eh? No pasa nado, tranquilo, abróchate el cinturón. Este viaje va a ser muy largo. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

MENCANTA